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03/06/2004

SUR o no SUR

Kevin_J copy.gifLas voces, las palabras, los escritos, las actuaciones, las historias, los relatos, las canciones, las recetas, ni el andar en general del que he podido enterarme de Borges, de Maradona, de Gardel, de Charly, de Fito, de Las Malvinas, de Spinetta, de Piazzolla, de Tomás Eloy, de Facundo, de Martín Fierro, del Boca, del Luna Park, de Perón y de su Evita, de los Cadillacs, y de otros tantos no le han insinuado tanto a mi imaginario de la Argentina actual como el semblante que desde hace unos meses estoy apreciando con el trabajo que desde allá está proyectando Kevin Johansen, un cantautor nacido en la mismísima Alaska de padre norteamericano y madre argentina que desde pequeño se fue a la Argentina y decidió tomar el camino de los ritmos y después de una estadía en New York vuelve a pasearse por nuestro Sur-rrealismo latinoamericano.
A la primera parece una mezcla de Carlos Vives y Manu Chau con mas humor y menos compromiso social (quizá sea demasiado temprano para llegar a ese tipo de conclusiones), pero estas canciones divertidas, su juego con las palabras y sus ritmos “Popkloricos” dejan deslizar una gran fotografía actual de nuestra joven realidad latinoamericana y sin predisponer ningún juicio de valor queda la convocatoria a la reflexión.
Creo que vale la pena revisar su primer disco Guacamole, su banda The Nada y su segundo trabajo intitulado SUR o no SUR, del cual voy a citar el tema que le da nombre al disco, para copiar un par de estrofas que a mi parecer, reducen algunas distancias.

Me voy porque acá no se puede,
me vuelvo porque allá tampoco
Me voy porque aquí se me debe,
me vuelvo porque allá están locos
Sur o no sur...

Me voy porque aquí no me alcanza,
me vuelvo porque no hay esperanza
Me voy porque aquí se aprovechan,
me vuelvo porque allá me echan
Sur o no sur...
03/06/2004 19:34 Enlace permanente. Hay 10 comentarios.

08/06/2004

Páralo ahí!!

cav.jpgEn la película venezolana Disparen a Matar de Carlos Azpurua existe una escena donde sentados a la barra de un bar el director de un diario (hector Mayerston) el periodista (Jean Carlos Simancas) y el reportero gráfico (Víctor Cuicas) indignados entre otras causas ante la actuación de las fuerzas armadas ante hechos del Caracazo mantienen una conversación que conlleva a las siguientes conclusiones:
El jefe del diario: -Esto no es un país, es un pedazo de terreno lleno de gente. -
El reportero gráfico: - Nisiquiera eso, esto es un estacionamiento. –
Me pregunto si el guionista hubiese utilizado la misma metáfora hoy en día cuando estacionarse resulta una mezcla entre lujo y riesgo o entre audacia y resignación.
Es increíble que además del consumo en centro comerciales, clínicas, supermercados y otro largo etcétera debas pagar por utilizar el pequeño espacio que utilizas para estacionar tu vehículo y donde además: “…la empresa no se hace responsable por los objetos dejados en los vehículos así como tampoco por daños, robos o cualquier prejuicio que el vehículo pueda sufrir “ (en respeto a la propiedad intelectual indico que esta cita es tomada de las letras chiquitas que casi nunca leemos en los tickets de los estacionamientos) . Entonces alguien me puede explicar de que (además de cobrarte) se hace responsable la empresa mientras el auto esté estacionado en el espacio que ellos atienden. No puedo comprender como en una era donde el servicio debe estar orientado al cliente y los expendios comerciales que deberían entregarnos mayor valor agregado por el contrario están aprovechándose de nuestras necesidades adicionales para crearnos costos asociados a los de las requerimientos esenciales que pretendemos satisfacer en sus locales.
Ahora si buscas la alternativa de estacionar en la calle entonces resulta que cada pedazo de asfalto pegado a la acera le corresponde a uno de los vigilantes informales que en el mejor de los casos le colocan un letrerito al parabrisas del carro que apenas haya logrado estacionarse y que sin ofrecerte mayor alternativa te lanzan la amenazante: ¿se lo cuido?, y que tú con mas miedo que confianza respondes con un desganado: -está bien-. Ah pero ese “está bien” significa que aceptaste una versión virtual de aquel evadido ticket del estacionamiento donde no se hacen responsables y ojo con que vayas a salir después con una miserable colaboración, no que va eso era antes ahora los espacios están tarificados. La ventaja de optar por esta alternativa es que siempre existe la posibilidad de que te vayas cuando el vigilante informal esté “atendiendo” a otros clientes o a otros asuntos. Se que estas personas están intentando obtener un ingreso que les ayude en medio de esta crisis económica que no les ofrece mayores posibilidades de empleo pero no creo que debamos someternos a unas tarifas por utilizar unos espacios que en esencia nos pertenece a todos y donde además no existe ningún tipo de confianza ante la cantidad de riesgos a los que están expuestos nuestros vehículos.
En definitiva creo que debe existir un equilibro entre el pago que hacemos al utilizar los estacionamientos formales el cual debería ser exonerado ante cualquier consumo que realicemos a los comercios asociados al estacionamiento y la posible colaboración que procuremos ofrecer a las personas que bien están ofreciéndonos su custodia en el intento de obtener satisfacer parte de sus necesidades vitales y las de sus familias.
08/06/2004 21:30 Enlace permanente. Hay 5 comentarios.

17/06/2004

Esos seres extraños

carreta.gif.En cada barrio hay por lo menos un loco, el del nuestro se llamaba Sebastián

De está manera comienza Rubén Blades la canción Sebastián que cuenta una especial historia de amor entre el personaje y su novia imaginaria.
A partir de esta sentencia y sumando la condición de “bicho raro” que nos ganamos desde hace rato muchos de quienes andamos en esta ruta de los blogs y sus alrededores, por estos días de la era de Acuario traigo entre mis recuerdos un par de desconectados que ya no están pero que sobreviven en muchas generaciones de quienes crecimos entre los ventarrones de la ciudad de Coro.
Radio Pantano era una figura bonachona, tranquila y singular que al recorrer las calles de mi barrio con su carretilla de madera y sus múltiples cachivaches, ejecutaba con el mayor afán una narración del estado del tiempo, del noticiero, de juegos de béisbol, del comercial de jabón, de políticos de otra época, de maestros de escuela, del llanero solitario, de ánimas y aparecidos, de limpiabotas famosos, de carreras de caballos, de regreso de pescadores, de policías y patrullas, de tamarindos y trinitarias, de hojas secas, de adobes y bahareques, de carnavales, de peleas de boxeo, de fallecidos y de cualquier tema que producía su fecunda imaginación y que dócilmente podía ofrecer a cambio de una taza de café, de un helado casero, de un refresco, de un pedazo de pan, de unas pocas monedas y a veces hasta de gratis para el deleite de quienes celebraban sus ocurrencias y sus ademanes.
Cheché La Burra en cambio era un gruñón que habitaba en una plaza, que casi siempre llevaba unas botas militares desgastadas y rotas, con una gran barba descuidada y sucia, de baja estatura y de voz muy ronca, bronceado a punta del sol coriano y empeñado en liberar la Plaza Sucre de la invasión de pájaros oscuros y muchachos molestos. Recuerdo que la plaza quedaba en el camino necesario entre el liceo y mi casa, por lo cual cada vez que pasaba por ahí me detenía a ver como el Cheché perseguía con una escoba o un palo a los liceístas de camisas azules que lo fastidiaban y entre sus travesuras y el andar apurado del barbudo nos ofrecían ratos de sonrisas para aliviar el calor que aún nos quedaba en el recorrido.
Uno pasa la vida encontrando cada loco en el camino, pero siempre hay algunos que recuerda más que otros, y al recordarlos le otorgamos una mayor permanencia, un lugar en la historia, a esos seres cuyas vidas mantuvieron reñidas con una realidad que no aún no logramos despegarle la etiqueta de relativa.
17/06/2004 17:01 Enlace permanente. Hay 14 comentarios.

28/06/2004

Es solo una cuestión de actitud!!!

carafito.jpg."...no creo en casi nada, que no salga del corazón"
La primera vez que escuché acerca del trabajo de Fito Páez fue a principios del año 1989 y estaba relacionado con una serie de conciertos que con motivo de la toma de posición del para entonces recién electo (por segunda vez) presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez para lo cual se habían organizado una serie de conciertos denominados conciertos por la concertación, una especie de llamado a la unidad nacional y todos los sucesivos bla, bla que se corresponden con un acto político populista de masas. Estaba entusiasmado porque para tales conciertos estaban invitados varios consagrados latinoamericanos y en las cosas que podía leer en la prensa al respecto aparecía un flaco desgarbado de quien solo comentaban que había tocado alguna vez había tocado en la banda del gran Charly García.
No pude asistir a ninguno de los conciertos programados y un año después estaba instalado en otra ciudad y formando parte de una comunidad universitaria cuando comenzaron a aparecer por ahí unos afiches que promocionaban un concierto titulado “Hecho en América” y en donde se presentarían Charly García, Fito Páez, Sentimiento Muerto y una banda local sin mayor trascendencia llamada Fusión. Era un concierto que en principio se presentaría en el poliedro de Caracas y un par de días después llegaría a Barquisimeto. Por esos días no existían muchas emisoras radiales de Frecuencia Modulada y las que existían se mostraron generosas (al menos para mi) con el concierto y trasmitían una buena rotación con los artistas que se presentarían en el concierto, con lo cual pude escuchar parte del trabajo de aquel flaco desgarbado llamado Fito Páez.
Esta vez si pude asistir al concierto y aunque no se porque razón Charly García no se presentó, quedaban las expectativas con el otro argentino invitado a la fiesta. Me impactó mucho el contraste entre un par de temas “Solo los chicos” y “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, pero lo que mas me sorprendió era el hecho de que el cierre del concierto lo reservaran para Sentimiento Muerto y más aún el hecho de que Fito saliera un par de veces para acompañarlos primero en la percusión y después en los coros con una gorra rojo del equipo Cardenales de Lara y una botella marrón de cerveza Polar (mas tarde me enteré que el propio Fito había producido el primer disco de esta extraordinaria agrupación venezolana).
A partir de entonces comencé a seguirle la pista al trabajo de este personaje. Supe entender de su inocencia en “Del 63”, de su entrega en “Giros”, de su búsqueda en “Corazón Clandestino”, de su complicidad en “La, la, la”, de su rabia en “Ciudad de Pobres Corazones”, de su fuerza en “Ey!”, de su compromiso en “Tercer Mundo”, de su enamoramiento en “El Amor después del Amor”, de su talento en “Circo Beat”, de su virtuosismo en “Euforia”, de su singularidad en “Enemigos Íntimos”, de su madurez en “Abre”, de su paternidad en “Rey Sol”. Lo he visto mezclarse entre otras voces, discos y letras con Charly García, Luis Alberto Spinetta, Juan Carlos Baglietto, Fabiana Cantilo, Celeste Carballo, Joaquín Sabina, Pablo Milanés, Mercedes Sosa, Luis Eduardo Aute, Caetano Veloso, Los Paralamas, Maria Elena Walsh y muchos otros. En fin, hace rato que Fito se metió entre mis discos y cada nueva producción la sentido acoplada a los tiempos que voy llevando con la vida, y a pesar de que ahora escucho varias veces y con la mayor de las voluntades su “Naturaleza Sangre” aún no he terminado de comprender esta producción, no logro encontrar como participar de sus temas, no sé leer sus líricas, no lo encuentro o no me encuentro en este disco, pero hay tantas cosas en las propuesta de este flaco (incluso mas allá de su música, ya por ahí se aventuró a producir y dirigir un película) que bien vale la pena mantenerse en el intento, atreverse a la búsqueda desde otras perspectiva y dar el puntapié a los viejos moldes.
La última vez que lo vi fue en los finales del año 1999 en un concierto realizado el Teatro Teresa Carreño y como hacía diez años atrás de nuevo había algo vinculándolo a Sentimiento Muerto, esta vez era su tributo a capella ofreciendo su corazón para quien entonces recién había fallecido Cayayo, guitarra e imagen inseparable de esa banda.
He escuchado un montón de cosas y juicios acerca de la vida y obra de Fito que incluso podrían resultar interesantes de revisar pero por ahora solo quisiera dejar un aplauso al talento musical de este Latinoamericano de la actualidad
28/06/2004 01:22 Enlace permanente. Hay 5 comentarios.




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...Defender mi ideología, buena o mala pero mía, tan humana como la contradicción.

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